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Crónicas desde las Cortes. GARA. Sabino Cuadra: ´Arrojado a los leones´

GARA. Iñaki Urdanibia. Marzo 2014



Cuando digo en el título “las Cortes”, ttw-clone.com basta con ver la portada del libro y el nombre de su autor, para saber que no me refiero a las de Bilbao, y que me sea excusada la broma fácil, sino a la sede parlamentaria de esa cosa llamada España, al Congreso de los Diputados. No hace falta, y parece que hoy me da por las aclaraciones, decir que la asistencia a la carrera de san Jerónimo, lugar en el que está situado el parlamento, manteniendo las posturas que defienden Sabino, y sus compañeros de partido, es como adentrarse en territorio ‘apache’, o si se prefiere en el del ‘séptimo de caballería’. Y ello por dos motivos: por una parte, debido a las propuestas radicales y minoritarias de Amaiur que resultan a todas luces intempestivas para el muladar que es hoy la vida política ( y por supuesto: social, económica) hispana, a lo que se ha de sumar la escasa sutileza y tolerancia de la que se hace  gala en dicha cámara, y más en especial con el ‘brazo político de los terroristas’,  como gustan decir Rosa de España, el dilatado Mariano, y…el atleta Alfredo., y epígonos.

La sesión,  se abre con una solidario prólogo del parlamentario por la CUT, David Fernàndez, que como preciso telonero deja el paso al cronista que nos narra el espectáculo circense-con perdón para los payasos y demás protagonistas- que se desarrolla en el santuario de la voluntad popular (???) que acostumbran a decir los que de ello viven; a veces el circo del que hablo-teniendo en cuenta la correlación de fuerzas y el marco de los partidos en liza- más se parece al romano en el que las víctimas eran arrojadas a los leones.  Sabino se suelta la melena, hace años que la lleva al viento (es un decir), y relata lo que allá sucede, uniéndolo con vivencias de luchas pasadas, en un cruce de lo político y lo personal (¿hay diferencia?), adobado con una sorna que se antoja como la única aptitud  para resistir tanto esperpento, tanto latrocinio, y…tanto caradura. A las crónicas de Cuadra podrían aplicársele aquella aseveración de Dionys Mascolo: ‘toda reflexión de izquierda tiene este sentido: ser la negación de un límite teórico. Toda sensibilidad de izquierda tiene ese sentido: el disgusto ante los límites, teóricos o prácticos. Toda exigencia de izquierda es la exigencia, incluso insensata, de superar un límite reconocido como límite’. 

Desde los éxitos  electorales (Bildu, Amaiur…sin obviar el recuerdo de otras participaciones anteriores), a diversas zancadillas (como birlarles por el morro la constitución de grupo propio, veto a asistir a distintas comisiones, etc.), la pelea no cesa en diferentes  denuncias de  los privilegios de los aforados, sus desmedidos sueldos, en especial teniendo en cuneta lo que trabajan, contra la execrable reforma laboral y otros tijeretazos sociales; siempre  combatiendo la corrupción, y apoyando el reparto del trabajo y de las riquezas, o defendiendo los derechos de los pensionistas. Los hábitos arcaicos que cubren los favoritismos y ocultan las vergüenzas de los diputados, bastantes de los cuales viven, desde hace tiempo, agrupados en una casta intocable que con el paso del tiempo va asentando más lo desproporcionado de su status… No podían faltar  sus afiladas referencias a la victoria y la derrota en el actual proceso de paz que se torpedea desde las instancias oficiales, y que pueden relacionarse, sin rizar el rizo, con otras derrotas y las imposiciones victoriosas que se han  padecido en la sufrida piel de toro…y nada digamos en su zona especial norte. No hace falta ni decir que sirven las crónicas presentadas para conocer el programa de la formación a la que pertenece el combativo cronista parlamentario.

Preguntaba Victor Hugo de qué estará hecho el mañana, la pregunta la respondería Sabino con un: el mañana-como el hoy y el ayer- estará hecho de una permanente lucha por la justicia y ‘seguir empujando’, armados con aquel pesimismo de la razón combinado con el optimismo de la voluntad que dijese Antonio Gramsci.

                                                           Iñaki URDANIBIA



Arrojado a los leones. 2a edición
Prólogo de David Fernàndez